top of page

#ERD, experiencia, sinopsis (+ vídeo)

  • 14 mar 2019
  • 2 Min. de lectura

¡Ufff! Cómo me ha costado remover esta historia y vomitarla en páginas en blanco. Esa sensación de ansiedad que me hace mirar fijamente el cursor titilar en la pantalla de mi ordenador, mientras bebo de un tirón, un vaso de agua. Hoy, después de casi dos años, me atreví a desempolvar mis dedos. Los muevo ágilmente sobre el teclado, desde mi puesto de trabajo. De alguna forma, he tomado la inspiración, día a día, mientras los auriculares ajustados a mis oídos reproducen los sonidos de On the lap of the gods, de Queen. Esta historia tiene mil nombres, sigo sin poder elegir uno en concreto. Supongo que después de tantos hilos, borrones y traspiés daré con uno, por el momento será #ERD. Estas siglas hacen una pequeña (pequeñísima) oración, que dice mucho de lo que siento mientras lo escribo. Sus personajes, lo han llenado todo, hasta a mi misma. De hecho, me han permitido adentrarme, cerrar los ojos e imaginármelos de una forma tan tangible que en nada llego pensar que compartimos un mundo paralelo. No me hagan mucho caso tampoco, la música ahora ha cambiado, la potencia de la guitarra, la acústica y la percusión de I want you (She's so heavy), The beatles, me está haciendo alucinar. Hay muchas cosas que quiero seguir contándoles, pero, por el momento les adelantaré la sinopsis de mi nueva novela (que por supuesto, está sujeta a modificaciones).



Sinopsis “Esto no es fácil para mi. No cuando mi historia está rasgada en pedazos, como la pintura que cae de la pared. Soy Remi, solo Remi. Mi vida es serena y segura al lado de mi esposo, Peter. El hombre que me ha curado las heridas con paciencia. El hombre de mis sueños. El que hace de mis sentidos, un lugar en el que puedo pasar la vida entera, cómo nos prometimos, pero le he escondido demasiados secretos.

Después de todo, el invierno pasa, cómo el viento por la corniza y de pronto, de la nada, crece la tormenta. Una tormenta llamada Paul, de ojos profundos y con más cicatrices que las mías. Él, tan sombrío como una noche sin luna, enciende luces en los agujeros de mi alma. También trae de vuelta recuerdos, que no le pertenecen. No se en qué punto han comenzado a cambiar las estaciones en el viento que antes me acariciaba la cara, ni cuándo o cómo acabará. ¡No me juzgues aún! Ni siquiera lo poco que sabes de mi, mientras lees estas líneas. Esto no es una historia de amor, nadie cree en eso.


Esto es mi decisión y la tuya también.”



Les mando muchos abrazos, pero de esos que duren una eternidad y aprieten lo suficiente.


Nos vemos pronto,

F. R. Viana.

 
 
 

Comentarios


ENTRADAS RECIENTES
ARCHIVO DEL BLOG

SUSCRÍBETE AL BOLETIN Y RECIBE LAS MEJORES NOTICIAS, NOVEDADES, ACTUALIZACIONES, LIBROS Y... MÁS.

bottom of page