top of page

Amistades con premoniciones

  • 25 feb 2017
  • 3 Min. de lectura

Ayer me reencontré con una vieja amiga del cole. Casi 12 años después, imagínense. Realmente ya nos habíamos visto antes, por una video llamada de Skype hace como 7 años (bastante tiempo, también) Lo cierto es que, por aquellos tiempos cada una, estábamos en países distintos (ella por Estados Unidos, yo por Venezuela) comenzando la universidad. En esa llamada improvisada me contaba lo extraña que se sentía en aquel país espectacular, pero que la tenía enamorada y abrumada al mismo tiempo. La conversación se extendió por casi 4 horas que contenía hasta lágrimas de recuerdo.


En cierto momento me preguntó: "Fabi... ¿Que estás estudiando? ¿Aceptaste la beca de Canto Lírico, verdad? Dime que sí." Yo entre tanto, buscaba las palabras menos penosas para explicarle, que si, que me había ganado una beca para estudiar en la capital de mi país (Caracas) pero que no la acepté porqué mi familia pasaba por una fuerte crisis monetaria, un familiar fallecido y, que no tenía dinero suficiente como para rentar una habitación y vivir en la capital (no quería que la gente sintiera lástima de mi familia y de mi). Así que limité a mentir (un poquito) y le dije: "No chama (significa amiga), quedé en la Universidad, en Puerto La Cruz, por Derecho (leyes) y tengo ya el primer año de carrera hecho". Lo noté. Noté la decepción en su mirada y el asombro, mientras me repetía que yo no tenía cara de abogada, pues mi ingenuidad haría que todos los culpables fueran inocentes (me río al escribirlo, porque mi mamá también lo dice). Unos minutos después me dice: "No chama (amiga)... no puede ser.. tu tienes que explotar esa voz. O mínimo te veo rodeada de hojas, libros, siendo una escritora. No sé... No pierdas las oportunidades Fabi" Cuando me lo dijo (y repitió más de 100 veces) sonreí para mis adentros con cierto sentido de añoranza.


Años después. El día de ayer comienzo a recordar la conversación, mientras nos tomamos 'un cafecito' en la sala de mi casa y reímos contando el tiempo que ha transurrido, hijos, matrimonio, amistades y anécdotas. Las palabras son distintas a las de otrora, ahora hay más reponsabilidades y preocupaciones. Ya hay preguntas infaltables como las de "¿Y tus papás, como están? ¿Que es de la vida de...?". Llega un momento en que ella, muy perspicaz, pregunta: ¿Te acuerdas que te dije una vez que te veía escribiendo libros?" Le respondo sonrosada "Si. Claro que si". Me sonrie triunfante y la veo escarbar dentro de su inmensa cartera floreada, tan al estilo "Mary Poppins". Entonces aparecen 2 libros, 2 ejemplares "gorditos y relucientes". Se me empaña la vista y ella mirándome, me dice: "¿Sabes la angustia que dejaste después de leer Rota? ¿Como tu dejas eso así, con tanto que contar? ¿Sabes cuanto tuve que esperar y lo desesperada que me puse cuando dijiste que ya salía la otra parte del libro? A veces me provocaba matarte (OJO/ACLARATORIA: sentido de broma) por dejarme así. Eso no se hace, chama (amiga)" y finalmente me pasa mis hermosos libros, diciéndome: "Me los autografías bonito por favor". Asi que terminé llorando de felicidad y agradeciéndole por haber creído en mi.


¡GRACIAS!




Esta historia, va para ella: G. L. 'Se que la leerás y te reirás muchísimo'

P.D.: Con la emoción y el buen tiempo, olvidé tomarle fotos a los libros. Así que se las debo.





 
 
 

Comentarios


ENTRADAS RECIENTES
ARCHIVO DEL BLOG

SUSCRÍBETE AL BOLETIN Y RECIBE LAS MEJORES NOTICIAS, NOVEDADES, ACTUALIZACIONES, LIBROS Y... MÁS.

bottom of page